Saltar al contenido
Volver a Historias
Historia de jugador

Guiñote en las Fiestas

Publicado 10 de marzo de 20262 min readPor Lucía P.
Guiñote en las Fiestas

La peña

Pertenezco a una peña en Zaragoza desde que tengo uso de razón. Mis padres me apuntaron de bebé y crecí entre charangas, cenas multitudinarias y, por supuesto, el torneo de guiñote de Fiestas del Pilar.

El torneo de la peña no es un torneo cualquiera. Es el acontecimiento del año. Se prepara con semanas de antelación, se eligen las parejas con la seriedad de un seleccionador nacional, y se discuten las reglas como si fueran las condiciones de un tratado internacional.

La final

El año pasado llegué a la final con mi compañera Marta. Nos habíamos clasificado de milagro, pero esa noche jugamos como nunca. Recuerdo la última mano: yo tenía el As de oros y el tres de triunfos. Marta me miró, levantó las cejas casi sin que nadie lo notara. Tenía las cuarenta.

Canté, ella cantó, y el bar entero estalló. Ganamos por ocho puntos. Ocho puntos que nos dieron derecho a presumir durante doce meses enteros. Que en una peña, eso vale más que cualquier trofeo.

La tradición continúa

Lo bonito del torneo no es ganar. Es que cada octubre, sin importar lo que pase durante el año, la peña se reúne alrededor de las mismas mesas, con las mismas barajas, y por unas horas el mundo se reduce a cuatro personas, cuarenta cartas y una discusión sobre si esa seña era legal o no.

Este año, algunos de los socios que viven fuera han propuesto hacer una fase previa online. La tradición evoluciona, pero la esencia sigue siendo la misma: cuatro en una mesa, una baraja y muchas ganas de ganar.

Artículos relacionados

Command Palette

Search for a command to run...